Si consumimos violencia, generamos conflicto, si recibimos amor, ternura, ofreceremos cariño, amistad, comprensión. No cabe duda que la matanza en el Campus universitario de Virginia fue consecuencia de la locura alimentada con violencia, odio, rencor y resentimiento.
Nada es inocuo o indiferente, nada es irrelevante o intrascendente. Todo acto engendra nuevas acciones, toda palabra lanzada o gesto expresado es como piedra lanzada en un espejo de agua, por lo que somos responsables de la piedra que tiramos como de las ondas que se han formado.
Cada día estoy más convencido: que de la fuente que bebamos es lo que ofreceremos. Por ello es que he quedado profundamente impactado al encontrarme con un nuevo libro del monje Benedictino Ansel Grün, “Fuentes de fuerza interior”. Sólo trascribo un texto que fue me muy iluminador frente a lo que digo:
“Las emociones negativas enturbian las fuentes de las que nos alimentamos. Es sabido que nuestras emociones tienen distintos efectos sobre nuestra vida. Las tiñen de manera positiva o negativa. Algunas tienen efectos revitalizantes, pero también otras pueden actuar en forma destructiva y demoledora. Cuando determinan negativamente nuestra vida, se terminan convirtiendo en actitudes que se graban, y una y otra vez vuelven a marcar y determinar nuestras conductas destructivas.”
Por ello es que no me pareció menor el error de programación, quiero creer así fue, el que la misma semana de la matanza de Virginia, el Canal Nacional de TV haya ofrecido en su noche de estrenos la película ” Terminator”.
Me pregunto entonces si en el tan antiguo debate sobre los contenidos de la educación se estarán considerando las tres a cuatro horas de televisión que diariamente están “consumiendo” los niños chilenos, o si por estar la TV e manos del ámbito privado, deberemos dejar esta materia al arbitrio de los criterios comerciales y del raiting? No hay acto indiferente ni palabra irrelevante.
Que duda cabe que en nuestra vida anhelamos algo que nos brinde permanentemente salud, fuerza, frescura y claridad, en vez de violencia, rencor, sinsentido y dolor?. Depende de cada uno, cuando tenemos criterios para discernir, elegir las fuentes de donde bebemos diariamente, cuidemos de no contaminar esa plantita de bondad, acogida, cariño, esperanza, que se encuentra en nuestro interior.
Vale la pena, por tanto si queremos vivir con salud, frescura, claridad, amor, estar atentos de las fuentes a las que vamos a beber diariamente. Ningún acto, ninguna palabra, es irrelevante, inocua ni indiferente.