jueves, mayo 14, 2009

QUE DIFICIL ES "NO HACER"


Que difícil es “no hacer” y quedarnos en silencio, sin movernos, cuando vivimos en una cultura donde valoramos y somos valorados; reconocemos a los otros y somos reconocidos, por cuanto rendimos, por los resultados que entregamos como por las acciones que emprendemos
Me ha impactado mucho la vivencia de una joven amiga que luego de permanecer un año en Tanzania, me compartía sobre como las personas, en medio de su más absoluta “pobreza”, se valoraban por el solo hecho de “estar”, de “ser”, de permanecer juntos, ya sea bajo el sol que les quemaba o bajo las esquivas gotas de agua que les mojaba.
Hoy con mi cuerpo contracturado y con dificultad de moverme con la agilidad que me caracteriza, me pregunto: ¿en que momento del camino desviamos el rumbo y nos hicimos esclavos del “quehacer”? ¿Cuando fue que nos quedamos entrampados en este forma de vivir tan deshumanizante?, donde valoramos tan poco el momento, el instante presente, el contemplar, el simplemente vivir y disfrutar, sin la necesidad de justificarme ni ocultarme por no poder mostrar signos visibles de productividad? .
Junto con al relato de mi amiga de Tanzania, recuerdo a otro amigo, ex ministro y exparlamentario, que me confesaba como debía mentirle a sus correligionarios para ausentarse de sus innumerables reuniones de partido a fin de poder regalarse algunos momentos libres durante el fin de semana.
Tengo la impresión que hemos perdido el rumbo, y confieso, que al menos a mi, no me esta siendo tan fácil recuperar esa senda, de paz, de quietud, de simpleza, de mayor presencia. Espero no sea el cuerpo el que un día me ponga frente al muro y me diga…”hasta aquí llegamos, no resisto más”.