viernes, marzo 28, 2008

El camino del corazón


En este último tiempo he vivido en tal intensidad mis días y mi vida, que no sabría como postear tanta vivencia. Solo puedo decir, con mucha humildad que he ido develando un secreto, un camino maravilloso, que me esta entregando pistas certeras para encontrar el tesoro escondido, desenterrar la piedra filosofal y acceder al "camino del corazón".
Que extraño puede ser escuchar hablar del corazón cuando lo que se valora e idolatra en nuestra cultura actual, esta referido a la razón, y si de caminos hablamos, no me venga a mencionar otra cosa que no sea una super carretera sobre la cual pueda correr cada día más velozmente.
El camino del corazón, es paradojalmente ese sendero lleno de recodos, donde la huella se abre y se cierra permanentemente, donde su pavimento es a veces áspero otras fluído, pero siempre lleno de sorpresas gratificantes, gozosas, aunque a veces el dolor y el llanto puedan acompañarte.
El camino del corazón es ese que tiene entradas múltiples, más una sola dirección, la de la verdad, la transparencia, la confianza, la fraternidad, el perdón, la compasión, la alegría, la gratuidad, el cosuelo, la esperanza.
El camino del corazón es el que se transita impulsado por ese anhelo profundo, por esa sed de sentido, por ese soplo divino, único camino que solo deja de transitarse cuando se llega a los brazos de quien es el Camino, la Verdad y la Vida.

3 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Tu blog se llena de emociones por tus contenidos y colores, me pregunto que música yo le pondría que fuera acorde con este texto y me pareció que esta podría acompañarla bien.
Saludos

Unknown dijo...

Gracias Pedro por toda tu entrega y el entusiasmo que nos regalas

Anónimo dijo...

El domingo recién pasado se leía en los templos de la Iglesia Católica en el libro de los HECHOS DE LOS APOSTOLES: ..."Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba. Acudían diariamente al Templo con mucho entusiasmo y un mismo espíritu y "compartían el pan" en sus casas comiendo con alegría y sencillez".

Hoy, 1 de Abril, la lectura del Evangelio nos trae esa parte en que Jesús habla con Nicodemo y le dice: "Ustedes tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu"...

Pedro,
¡Que el Espíritu Santo sople a través de esta campaña que tanto necesitamos cada uno. Que tanto necesita nuestra ciudad, nuestro país y todo el mundo!
¡Permitámos soplar el amor de Dios y su Espíritu a través de nuestros corazones y que veamos signos de esperanza al igual que en las primeras comunidades cristianas!
Amén.