martes, diciembre 12, 2006

MANUEL: iremos contigo, no estas solo.



Inicié mi blog en el mes de enero del 2006 con la historia de “Mi amigo Manuel” (http://pedroarellanom.blogspot.com/2006/01/la-historia-de-manuel.html) . Luego vendrían nuevos textos referidos a él y a esa historia, dura, dolorosa, y sin duda muy ajena a la vida de quienes hoy navegamos estas aguas del Internet.

Ahora, casi al cerrar el año, me interno nuevamente por los helados pasillos de la cárcel de alta seguridad CAS, para encontrarnos tras esos muros fríos con Manuel luego de que éste ha recibido la sentencia de pasar otros ocho años en ese mundo de encierro, silencio y soledad.

Manuel vuelve a encontrarse con esa realidad que fue su habitat durante 28 años de su vida, pero vuelve luego de haber descubierto una vida nueva, que conoció cuando sus ojos descubrieron otro mundo, al menos 5 años de su última condena. Y fue un cambio definitivo y radical, que logró mantenerlo de pié a pesar de las mil tentaciones que su antiguo medio le ofrecía. Nunca hizo nada que pudiera significarle una caída. Era sin duda un hombre nuevo. Había recuperado lo más precioso para él, su familia, y se aprontaba a jugarse toda la vida para devolverle la mano a la sociedad a quién sentía le debía tanto.

Pero llegó un día, un instante, un segundo, en que su historia aún no cicatrizada totalmente le tendió una trampa… y el caos golpeó su vida, remeció a Silvia, su mujer, impactó a sus amigos y conocidos, para precipitarse con un estruendo de polvo y tierra arrastrando todo a su paso.

Llegó entonces el desconsuelo, la vergüenza, el sin sentido y la pena eterna, tomándolo prisionero y apoderándose de su vida durante estos interminables meses de proceso. ¿Hasta cuando?, …no sabemos.

Pero Manuel sigue siendo un hombre y su dignidad de hijo de Dios se nos ha revelado, en este tiempo, en medio de su desconsuelo, en medio de esas fías celdas. Quienes le hemos visitado, quienes le hemos conocido, damos fe, somos testigos y tenemos esperanza que estos ocho nuevos años tras las rejas del CAS logren ser una promesa, y logren esconder, a pesar de que es incomprensible imaginarlo siquiera, un nuevo sentido para la vida de Manuel, la de su mujer, sus hijos y todos quienes cada cierto tiempo penetramos esas rejas.

jueves, noviembre 02, 2006

TOMAR EL ATAJO DEL CORAZÓN





El señor Cárcamo se nos acercó a conversar, como si el tiempo no existiese para él, sin que los chubascos que de cuando en cuando caían le sacaran de lugar, ni el arcoiris que cerraba la bahía de Mechuque, lograra conmoverle. Mientras tanto yo estaba como en éxtasis admirando esa naturaleza intensa y majestuosa que se nos iba regalando… solo a condición que le abriésemos un espacio en nuestro interior.

Durante dos días me debatí si ir o no a la navegación por los canales de Chiloé que un amigo generoso nos había cursado a un par de matrimonios para este fin de semana largo que acaba de pasar. ¿Como puede ser posible que ante panorama tan idílico me haya costado tanto decidirme?. La verdad es que la motivación inicial y la decisión de ir fue instantánea y rápidamente mi imaginación me puso en contacto con esos lugares maravillosos. Pero luego, al acercarse el día de la partida aparecieron los habituales fantasmas con sus razonamientos y cuestionamientos queriendo mandar al tacho la decisión que mi corazón ya había tomado.

Comencé a mirar los pronósticos del tiempo, que amenazaban lluvias todo el fin de semana y me parecían podrían poner en riesgo ese idílico panorama. Comenzaron los llamados, las estimaciones, las dudas, como bajarme a último momento y no perder los pasajes como tampoco la oportunidad que se me había ofrecido. Hablé con la línea aérea para ver hasta que hora podría esperar sin perder la plata, hablé con meteorología, intenté seducir a mi amigo cambiar la fecha, etc., etc.

Una vez más queriendo controlarlo todo y sufriendo incluso porque me sentía sin el dominio que acostumbro a tener de mis actividades. Afortunadamente un angelito me sopló al oído que inevitablemente debía entregarme a las condiciones del tiempo y dejarme llevar, o declinar a la invitación y con ello a la posibilidad de que la vida algo nos tuviese preparado.

A buena hora tomamos esa tan acertada decisión de no dar las peleas que no tienen destino ni sentido y que me hacen sufrir y perder la novedad de lo imprevisible, de la aventura. Decidimos partir y gozar lo que sucediera en esta travesía, que tuvo más de viaje interior que exterior, dado que volví, por enésima vez creo, a descubrir que si en la ciudad creo y pretendo tener el dominio y control de la mayoría de las variables que enfrento, en medio de la naturaleza, inevitablemente tengo que dejarme llevar. Solo ahí comienza el verdadero viaje, solo así es posible vivir la travesía del disfrute.

Cárcamo entre sus ovejas que pastaban sin apremio, la señora Orfelina que entre el pan amasado nos compartía de su vida de entrega y don Juan que esperaba las bajas mareas para cruzar sus bueyes, fueron cada uno un regalo y como un rayo de sol que en medio de nubes y chubascos quisieron regalarse.

Prometo por tanto no mirar el pronóstico del tiempo ante una nueva invitación y responder con el corazón necesitado de verde y de pureza. La ciudad tiene su encanto mientras no mate mi libertad y mi fluir.

miércoles, octubre 18, 2006

UNA LUZ PARA MANUEL




“Manuel es un hombre muy inteligente… yo he aprendido mucho de él. La verdad es que nada de lo que hemos hecho en este tiempo, en relación a la capacitación de los internos, la podríamos haber hecho sin la inspiración y el empuje de Manuel”.

Estas palabras del cabo Segovia que escuché durante la visita que tuve hoy al CAS (Cárcel de Alta Seguridad) refiriéndose a mi amigo Manuel Henríquez, me impactaron profundamente y son como el prólogo de este nuevo capítulo en esta historia de dolor y esperanza.

Tal vez no conozcas o no recuerdes “la historia de Manuel”, que me motivó el18 de enero de este año a publicar mi primer post con esta historia conmovedora y que cuestionaba todo sentido. Hoy 10 meses después las palabras del Cabo Segovia brillan como una pequeña lucecita en medio de la oscuridad.

martes, octubre 17, 2006

A PATA PELA






Me impresiona la dificultad que tengo, que tenemos, cuando nos vamos haciendo “adultos”, de comunicarme, de comunicarnos, de relacionarnos libremente.
Tantas vueltas, tantas poses, tantas máscaras, para decirte, para escucharte, para no herirte, para no ser herido, para no defraudarte… para ser aceptado, reconocido, querido.
Y si miro a los niños, ¡Uf, que libertad¡ de existir, que simpleza para encontrarse, para amistarse, como también para dejar de serlo. Simple, verdadero, fluido.
¿Cómo andar a pata pela, y no temer? Que el piso esta mojado, sucio, muy frío, con espinas, resbaloso…Caminar simplemente, sin defenderme, eso es lo que anhelo, con la certeza de que lo que daña no es tanto lo que viene de fuera, sino lo que sale de dentro del hombre.
Andar a pata pela, no como fariseo lleno de ornamentos, o como arquitectura barroca recubierta de “adornos” y escondiendo lo esencial.
Cuanto aprisionan las creencias, cuánto me esconden los códigos, las normas de conducta, el “manual de Carreño” que a veces me compro, y que mata mi naturalidad, mi sencillez, mi libertad.
Anhelo vivir con las alas abiertas y en vuelo desplegado.
Anhelo caminar a pata pela …
Prometo intentarlo, espero no defraudar al niño que me está llamando. Pero necesito de tu ayuda. Te autorizo por tanto, a que detengas mi caminar cuando haya retomado el zapato de marca, el tranco distante, la mirada perdida. No dudes ni temas ponerme el espejo a mi contradicción permanente… ya conoces mis anhelos, y también mi pedido.

viernes, octubre 13, 2006

YUNUS PREMIO NOBEL DE LA PAZ





con una familia de Cali En las poblaciones de "Aguas Claras", Cali


bailando en Bogotá



Siento una alegría profunda de haber tenido la experiencia de convivir durante la semana recién pasada con este hombre extraordinario, que hoy el mundo reconoce con el Premio Nóbel de la Paz.
Las palabras de reconocimiento hoy sobran, pero hasta ayer podía decir que la vivencia de compartir con él, en medio de los ricos, con presidentes de estado, con autoridades religiosas, como con los más humildes en las poblaciones de Cali, como en los campamentos de Santiago, me hacían admirarle en su sencillez y humildad para relacionarse con cada uno como un igual, sin mirar hacia arriba o hacia abajo, siempre valorando su condición sagrada de ser humano.
Recuerdo las palabras conmovedoras del Obispo Ortodoxo, en un encuentro con las autoridades religiosa de Colombia, cuando dijo “Señor Yunus, usted es una visita de Dios al mundo”.
Por mi parte me quedo con la gratificación de haber sido testigo de este hombre que invita, con su ejemplo, a hacer lo que les escribió en una dedicatoria de su libro a mis hijos: “¡Grow up to make a difference to the world!”.

viernes, octubre 06, 2006

SEMBRADOR DE ESPERANZA


Luego de más de una semana de jornadas intensísimas entre Bogotá y Cali, Colombia, comparto una semilla de esperanza que como Desafío Chile ayudamos a sembrar en estas tierras, que siendo tan ricas en humanidad y recursos, enfrentan a su vez tanta violencia y pobreza.

Recién concluida la visita de Muhammad Yunus, más conocido como el “banquero de los pobres”, y luego de una maratón de encuentros con las máximas autoridades políticas, Presidente, Ministros, Parlamentarios, mundo empresarial, autoridades religiosas, Académicos, Sociedad Civil, y por supuesto luego de visitar las poblaciones más miserables, siento el deber de compartir sobre el privilegio de haber sido compañero de camino de uno de los profetas de nuestro tiempo, quién como lo dijo un Obispo Ortodoxo, es sin duda un enviado de Dios para este mundo.

Ha sido mucho lo vivido en tan poco tiempo y riquísima la experiencia recibida pero tal vez lo más relevante para mí ha sido volver a constatar esa palabra tan paradojal del Evangelio donde Jesús agradece a su Padre por haber revelado estas cosas (la sabiduría) a los pequeños y habérselas escondido a los sabios de este mundo.

Esta es la cuarta vez que tengo el privilegio de caminar al lado de este Bengalí, y por tanto soy un testigo altamente autorizado para hablar de este hombre sencillo, humilde, alegre y que con su sabiduría recorre el mundo interpelando con respeto a los grandes y abrazando con infinito amor a los pequeños.

La visita que hicimos a una población en “Aguas Blancas” en la ciudad de Cali, donde los desplazados por la violencia y la pobreza más miserable dan vida a la delincuencia, al narcotráfico y al sufrimiento, aquí, en medio de esas “aguas negras” ,una religiosa, la hermana Alba Estela, recibe a este gran invitado como al inspirador de la “semilla de mostaza” una obra que ha replicado el modelo del microcrédito diseñado por Yunus en Bangladesch, convirtiéndola a ella en otra banquera de los más pobres.

Escuchar los testimonios de gratitud tremenda de esas mujeres llenas de niños, por haber recibido un préstamo de apenas US$ 50 para desarrollar una actividad productiva, nos ha sido suficiente como recompensa por todo el trabajo desplegado para permitir esta visita a Colombia. Porque no son los dólares lo que les esta permitiendo a estas mujeres poco a poco recuperar su dignidad, es la mirada de confianza que han recibido lo que por una vez les está permitiendo mirar el futuro con esperanza. Esa es la novedad, he aquí el gran secreto y la sabiduría que están entregando Yunus, Alba Estela y tantos otros en distintos rincones del mundo. La semilla más pequeña, guarda en su interior un árbol frondoso y pleno de frutos.

Agradezco a este país por haber abierto sus puertas, bendigo a Dios el regalo recibido y a este profeta, que viniendo del mundo musulmán, nos ha regalado un profundo testimonio cristiano

miércoles, septiembre 06, 2006

CASA DE REMOLIENDA


Gracias a la generosidad de Andrea Brandes pude asistir en su casa a un preestreno entre amigos de la película “Casa de Remolienda” dirigida por Joaquín Eyzaguirre. Como no soy crítico de cine, ni muy entendido en el tema, solo me refiero a lo que me despertó el ver esa obra.

Me sucedió que recordé las varias visitas que he tenido a la Fundación Vida Nueva, en Bogotá, Colombia, y los diversos encuentros sostenidos, como por ejemplo el que tuve en el barrio “El Cartucho”, zona actualmente transformada en un parque, pero que años atrás era el corazón del mundo de la prostitución y la droga. Recuerdo esa experiencia como uno de los momentos más impactantes de mi vida, donde tomé contacto en vivo, por una parte con la miseria y la bajeza humana, más por otra con la inmensidad del corazón humano. Recuerdo que esa visita, sin duda lo más cercano a las imágenes del infierno que imagino, la terminé tomados de la mano y rezando en la casa de Plancho, exdelincuente, su mujer embarazada de 8 meses de la que luego sería mi ahijada, y tres mujeres en rehabilitación de la prostitución. Un regalo inolvidable.
Es a partir de este evento tan relevante que cada año no me pierdo mi visita a la casa de acogida de Fundación Vida Nueva en Bogotá para encontrarme con Norita, la “mami” su fundadora, con la “gorda”, con la “Barbie” y tantas mujeres de las que solo recibo cariño, cercanía y testimonios de vida que me llenan de esperanza.

A propósito de la Barbie, recuerdo casi como si fuera hoy lo que nos compartió en un taller de desarrollo humano y que me conmovió profundamente:
“ Yo me llamo Barbie y soy prostituta, eso es lo que soy. Eso ha sido lo único que he sabido hacer desde los once años cuando mi mamá decidió vestirme de mujer para llevarme a la calle a conseguir clientes. Esa primera vez pensé que el señor que se detuvo en un carro rojo y me llevó a una pieza oscura lo que quería era compañía. Cuando el señor entró al baño pensé que raro este señor me trajo para que lo acompañara a orinar. Mientras el hombre salía del baño me senté en la cama y comencé a jugar con mis piernas que no alcanzaban el suelo. Tiene calor señor, le dije cuando lo vi desnudo, tápese. En ese momento este señor descubrió mi inocencia, se vistió, me tomó de la mano y en la calle me devolvió a mi mamá, sin darle un peso a ella. Fue ahí cuando recibí otra tunda de mi mamá.” Hoy, la Barbie esta casada con un contador y ha formado una familia y vive actualmente en Medellín.

Tampoco puedo olvidar a Blanca, una mujer maravillosa, con una capacidad para abrazar y acoger impresionante. Su vida es aún más dramática… y confieso que no es lo más impactante que he escuchado de los labios de estas mujeres “de remolienda”, o que he leído en el libro “Mujeres del putas” escrito con motivo de sus historias.

Blanca, “la Bavaria”, llamada así en su antigua vida porque no dejaba botella de cerveza llena, fue por muchos años prostituta, drogadicta, una madre despreocupada y una mujer que esquivó cualquier relación estable. De su niñez solo se sabe que fue encontrada un día cualquiera en una caja de cartón bajo una escalera de un edificio del barrio el Cartucho. La Bavaria era como un personaje de esas historias de ciencia ficción, sin padres, hermanos o infancia; como si no tuviera origen.
En el libro que recoge su vida extraigo solo lo referido a su origen pues como bien sabemos toda historia queda marcada de por vida en esos primeros años.
“La gorda recuerda muy bien, y con amargura, como la violaron. Supone que tendría como ocho o diez años. Esto la marcó, no solo porque fue abrupta sino porque lo hicieron sus propios amigos, sus “parceros”. De ellos fue su mujer desde los once años y fue pasando por sus manos como en forma de préstamo, tal como lo hacían las otras niñas del “parche” …A los doce años tuvo su primer embarazo. La niña nació muerta y ella ni siquiera supo cómo, cuando, ni quién la había embarazado, como tampoco supo que aquellos dolores eran los de un parto. Nunca tuvo un guía, una mano amiga, nunca estuvo en un orfanato, ni conoció ninguna obra social. Para ella solo existían sus “parceros”, la calle, el vicio y el robo, su forma de sobrevivir. Ella no sabía de la diferencia entre el bien y el mal, tanto como no sabía su nombre, solo sabía que era “la Bavaria”. Blanca, actualmente conocida como la gorda”, es la coordinadora de la Fundación Vida Nueva, es la esposa de Pedro y la madre amorosa de seis hijos.

Agradezco sinceramente el trabajo del equipo de “Casa de Remolienda”, pues me permitió volver a encontrarme con la vida de estas mujeres, predilectas de Dios, y mirar a mis hijos, mis sobrinos y a tantos niños de nuestro país que tienen el regalo y las oportunidades de una vida sostenida por el amor y la familia.